¿es la mejor ventana del ciclo Gallardo?

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No le gustan las comparaciones a Marcelo Gallardo. En general, prefiere no hacerlas porque cree que son odiosas. Y tiene razón. Pero está en la idiosincracia argentina: nos gusta comparar, preguntarnos quién fue mejor, si Di Stéfano, Pelé, Maradona o Messi sin importar si jugaban en mundos diferentes y deportes diferentes. No: uno tiene que ser mejor.

Los siete refuerzos de River para este 2022. Fotomontaje: Luciano Canet.

Los siete refuerzos de River para este 2022. Fotomontaje: Luciano Canet.

En todo caso, y sin saberlo, el ciclo que encabeza el Muñeco también es culpable de dejarle servido al debate futbolero de café el juego de las comparaciones, con tantos equipos diferentes, tantos jugadores, copas y campeonatos. Y ahora, más: el mercado de pases de River en este receso, con Quintero, Barco, Elías Gómez, Pochettino, González Pirez, Mammana y Andrés Herrera lleva casi por defecto a plantear una pregunta que de hecho le hicieron al deté después del amistoso contra Platense: ¿es el mejor mercado de su ciclo, es el plantel mejor conformado?

El propio Gallardo admite que ahora “parece que tenemos más” y lo adjudica a que varios jugadores que hasta hace pocos meses eran alternativas (Enzo Fernández, Simón, ¡el mismísimo Julián Álvarez!) se transformaron en realidades en el último tramo de ese gran rompecabezas que fue el 2021. Y es que más allá de las promisorias incorporaciones de este verano, el diferencial parece ser que llegan para reforzar a un equipo campeón.

A un equipo que brilló en la pasada Liga. Y eso es algo que no había sucedido en estos ocho años de manera tan directa, pero que podría tener una explicación: la eliminación de la Libertadores ante Mineiro quedó lejos en el tiempo, pero es la vara a la que apunta Gallardo en este mercado: si bien es cierto que el equipo que por momentos compitió sin equivalencias contra el Galo no se pareció en confianza y rendimiento al que terminó dando la vuelta en el plano local, era un enigma proyectarlo en un choque de fuerzas contra cualquier gigante de Brasil.

Si se habla estrictamente de mercados de pases, de agregarle jerarquía al plantel, probablemente no haya dudas para elegir los mejores de esta era: el de mediados de 2017 y el del verano de 2018: esas fueron las ventanas de transferencias de mayor inversión pero también de mejores resultados, a todo nivel.

En el 17 el club incorporó a Enzo Pérez, Pinola, Scocco, Borré, De la Cruz, Saracchi (el mejor negocio de todos estos años) y Lux: sí, una barbaridad, que fue la gran base de los últimos años dorados de la gestión D’Onofrio. Ahora bien, en el 18 se terminó de pulir al equipo más inolvidable de todos con menos nombres pero con plenos que en buena parte podrían resumir la gesta eterna del Bernabéu: Armani, Quintero y Pratto, además de Bruno Zuculini.

Después, y aún con todo por verse, este libro de pases perfectamente podría proyectarse para integrar el podio. Inclusive cuando muchos de los siete nombres nuevos no vayan a arrancar como titulares en el 11 base, como sí pasó antes (Enzo llegó para jugar, Pinola también, Scocco y Pratto para suplir las ausencias de Driussi y Alario, Armani para ocupar un arco que quemaba).

La particularidad de esta temporada boutique en año de Mundial hace que haya muchos partidos en poco tiempo y por eso también Gallardo necesitaba variantes, considerando posibles bajas por convocatorias y con la premisa de dosificar energías para evitar lesiones musculares que por la intensidad con la que juega y se entrena River son casi inexorables.

Gallardo y el sentido de pertenencia

Así es como el Muñeco diagramó una población de jugadores para tener dos y hasta tres variantes por puesto. Al repasar todos los mercados hay otros que no hicieron ruido pero fueron igual de buenos por la gestión para conservar las estructuras de los planteles. Por caso, hubo tres ventanas en las que el CARP no incorporó durante el ciclo (invierno 2018, verano 2020, invierno 2020) y otra en la que apenas sumó un jugador (Paulo Díaz en invierno de 2019), pero en las que sí invirtió para sostener figuras requeridas por ligas más fuertes en el plano económico (Nacho Fernández, Montiel, MQ y más). Y en ese sentido, conservar ahora a Julián (y a David Martínez, otro que pudo haberse ido) al menos hasta junio es otro valor agregado decisivo.

El 2019 fue un año de pequeños retoques (aún sin ocupar el mismo rol, el talento de Suárez fue importante para asimilar la baja del Pity Martínez), aunque a partir de 2020 al Muñeco le costó reemplazar a Exequiel Palacios. Hoy, con DLC, Enzo Fernández, Pochettino y Palavecino el deté tiene variantes de sobra en la función de volante mixto.

Claro, hubo libros de pases con menos nombres propios y peores resultados, especialmente el de mediados de 2016: Bologna como arquero suplente fue lo más rescatable de aquella ventana en la que River sumó a Moreira, Iván Rossi, Denis Rodríguez, Arturo Mina y apostó por los emblemáticos pases de Lollo y Larrondo signados por las lesiones desde un comienzo. Inmediatamente antes y después, el regreso fugaz de D’Alessandro como golpe de mercado, el buen paso de Iván Alonso y la apuesta a largo plazo por Nacho fueron los puntos más destacados de recesos que tuvieron jugadores que no pudieron asentarse como Domingo, Arzura, Auzqui y hasta el retornado Rojas.

El 2015 fue otro año de muchos refuerzos, que aportaron resultados de Libertadores: Pity, Alario, Mayada y Casco fueron tres plenos que contrastaron con los regresos diferidos de Aimar, Saviola y Lucho González y las inversiones en Bertolo y Viudez. Antes, el Muñeco también exprimió su primer libro de pases con ese golazo que fue traer a Pisculichi y abrazar los retornos de Mora y Carlos Sánchez en un contexto de bajas sensibles (Ledesma, Carbonero, Lanzini, Cavenaghi) respecto al campeón de Ramón.

Ahora River viene de salir campeón y no sólo no tuvo grandes bajas en el 11 base (Angileri y Rollheiser) sino que agregó un salto de calidad que, en perspectiva, lo pone como a una de las mejores conformaciones de plantel del ciclo. Ahora tiene que demostrarlo…

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