el paso de Julián Álvarez por el Madrid

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Julián Alvarez hizo historia el domingo. Pero hay una historia que no muchos conocen y que, valga la redundancia, pudo cambiar la historia: su prueba en el Real Madrid.

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Todo comenzó cuando tenía 11 años: en ese entonces, Julián hacía la primaria en el Instituto Rivera Indarte de su pueblo, Calchín, ubicado a 115 kilómetros de Córdoba capital, y jugaba en el Club Atlético local. Más que jugar, ya la rompía. Por eso, Piero Foglia, director deportivo del Atalaya, club también de Córdoba, y reclutador de talentos, lo contactó para llevárselo a Europa.

“El tema fue así. A Juli me lo marcó un árbitro que lo había dirigido. ‘Vos que andás siempre buscando, hay un pibe en Calchín que marca mucho la diferencia‘, me dijo. Así que lo fui a ver. Hacía muchos goles por año ”, contó hace días Foglia en una charla con Cómo te va (AM 550). “Entonces, por una relación que yo tenía con un director deportivo del Real Madrid me atreví a llevarlo allá. Y estuvo muy a la altura. Yo creo que si hubiera estado la misma reglamentación con la que Messi firmó en Barcelona, ​​Julián había fichado por el Real Madrid ”.

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Era abril de 2011. Faltaban pocos días para que River viviera el peor capítulo de su historia mientras un pibito de Calchín, pueblo de apenas 3.200 habitantes, llegaba a Madrid, ciudad de 3.223 millones. “Te imaginás,hasta fue la primera vez que me subía a un avión”, le contó a Olé el propio Julián, que viajaba para probarse en las Juveniles de un Real que en la Primera ya tenía a Iker Casillas, Sergio Ramos, Kaká, Benzema y a un tal Cristiano Ronaldo.

Y en ese plantel había varios argentinos: Ezequiel Garay, Fernando Gago, Angelito Di María y el Pipita Higuaín, con quienes hasta se sacó fotos. Un Pipita que, vaya paradoja, hasta el domingo era el último jugador de River que le había marcado dos goles a Boca en un mismo partido (año 2006) y que, además, definió a Julián Alvarez como “mi debilidad”.

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“Aquello del Real Madrid fue un poco loco, ja. Yo todavía jugaba en Calchín. Recuerdo que llegué y ese mismo día me dieron la 10 y me hicieron jugar un amistoso: ganamos y metí varios goles. Luego estuve en un torneo y fuimos campeones”. En ese entonces, todos en Calchín pensaron que Julián no volvería porque ya lo definían como un fenómeno. Pero regresó. ¿Por qué?

Aunque encandiló, sin residencia en España, sus padres se verían obligados a mudarse hacia Madrid, conseguir trabajo y afincarse hasta tanto el menor de la familia cumpliera 13 años y pudiera ser anotado no sin una beca incluida de 3.000 euros. Era complicado conseguir todo eso. “Es que recién a los 13 el Real podía ficharme definitivamente -explicó el propio Julián-. Y para hacerlo, en ese momento se tenía que trasladar toda mi familia…”.

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La cuestión es que, en ese viaje, Julián aprovechó y pudo ver en vivo y en directo a su ídolo: Lionel Messi. Claro, estuvo en las tribunas del Bernabéu el 27 de abril de 2011 mirando el triunfo del Barsa de Guardiola 2-0 sobre el Madrid de Mou por la semi de ida de la Champions 2011 (los dos goles fueron de Leo).

Luego de volver a Calchín, el Araña siguió sus estudios en el IPEM 284 y continuó jugando al fútbol en el Atlético (club que tiene la camiseta igualita a la de River). Pero además siguió también haciendo pruebas. Fue así que llegó a Boca y estuvo en el Bicho. “Viví en la pensión de Argentinos pero la experiencia no fue buena. No por el club, sino porque no me gustaba quedarme solo. Estaba acostumbrado a que mi familia me acompañara a todos lados y por eso decidí volverme”, le contó alguna vez al diario Clarín.

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La cuestión es que a fines de 2015 llegó la prueba en River, donde quedó, y arrancó en enero de 2016: “Soy hincha de River y eso me dio fuerza para quedarme en la pensión”. Y lo que continuó es historia conocida…

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