el día que Enzo Pérez gritó de incógnito un golazo de Gallardo a Boca

0
45


“¿Cuándo venís?”. El hombre acelera el tranco: dejó de pasar inadvertido. Escucha los pedidos que se multiplican en la tardecita de octubre de 2009, primaveralmente soleada de un Monumental repleto. Él es sentimentalmente local pero a la vez foráneo. Por eso intenta infructuosamente avanzar entre otros hinchas en condición de incógnito.

“¡Dale, vení!”, le repiten. Él sonríe. Quedan todavía un par de metros para llegar a las butacas asignadas en la platea San Martín. Son cuatro asientos: uno para él, otro para su hermano Franco, que está conociendo el Liberti, y el par restante van para su cumpa de Estudiantes Juan Manuel Salgueiro y un amigo. Ubicaciones ABC1 gestionadas en las horas previas a ese superclásico. Enzo Pérez no quería perdérselo.

No imaginaba que doce años más tarde su vida cambiaría para siempre. Que cumpliría su sueño. Que caminaría por el anillo interno de esa misma cancha festejando una Libertadores ideal ni que jugaría allí vestido de arquero. Enzo sólo se disponía a ver un Súper. A ser un hincha más. Como en las jornadas familiares en Maipú, pero ahora en la escenografía que hasta un par de años sólo conocía por televisión.

Enzo disfruta. Se energiza con el pitazo inicial de Saúl Laverni. Se hace visera para que el sol no le obture la mirada. Y se agarra la cabeza pasados los primeros segundos del minuto 20 del primer tiempo un ídolo como Ariel Ortega falla un tiro penal, adivinado por Roberto Abbondanzieri. Grita uh. Se lamenta, pero con make up: pretende evitar los aspavientos.

Pero esa idea se frustra. Porque van 29’ y Gabriel Paletta acaba de empujar a Diego Buonanotte a pocos metros del vértice del área. Sebastián Battaglia protesta, Laverni no duda y el capitán de River toma la pelota decidido.

El portador de la #11 acomoda y escruta por arriba de la barrera. Marcelo Gallardo calcula distancias, observa dónde se para el Pato, acomoda al DB para que se pare en calidad de ejecutante fantasma, distrayendo. Y toma carrera.

Gallardo remata, Ibarra mira. Será un golazo (Luciano Thieberger).

Gallardo remata, Ibarra mira. Será un golazo (Luciano Thieberger).

Y Enzo prepara los gemelos para pararse. Porque si Gallardo va a patear existen muchas chances de que termine en gol. Y entonces, respira hondo. Quizás hasta piensa cómo reaccionar ante la euforia. ¿Midiéndose? ¿Gritándolo sin demasiada euforia?

La voz interior le habla pero él ya no escucha. Queda en mute. Sólo posa, como los otros setenta mil presentes, la mirada sobre la pelota. Y el Muñeco avanza. Da un par de pasos. Y shotea.

La comba confunde. El tiro transita por el aire, parece abrirse más de lo que realmente se desvía. Y entra, pegadita a la red, aunque Abbondanzieri vuele intentando evitarlo… Es gol. Es un golazo. Y Enzo reacciona. Como lo que es: un hincha de River.

Y grita. Una y otra vez. Se para. Abraza a Franco. Y también a sus compañeros de butaca. Gana River. Le gana a Boca. ¿Cómo callarse? ¿Cómo no explotar de ese modo? ¿Se puede? Fue un tirazo del Muñeco, que levanta la mano para acercarse a los feligreses riverplatenses…

El festejo de Gallardo con Diego Buonanotte.

El festejo de Gallardo con Diego Buonanotte.

Cuando baja la ebullición, Enzo ya es uno más. Pero no esquiva las selfies. Tampoco las charlas de fútbol con los hinchas que se ubicaban a su alrededor. Posiblemente elogiaron a ese Muñeco que diez años más tarde sería Napoleón, aunque a esas alturas nadie imaginaba como entrenador épico. Sin dudas refunfuñaron por el empate que marcó Palermo. Como hinchas como Dios manda.

Fanáticos como los que este domingo volverán a la cancha después de casi dos años para vivir, también, un superclásico. Y ovacionarán al Muñeco, pero a la vez también aplaudirán a ese jugador que alguna vez, de incógnito, gritó un gol de quien lo repatriaría a la Argentina para cumplirle el sueño de jugar en River…

Más info del superclásico

Mirá también

Mirá también

Mirá también

Mirá también

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here