asistencia histórica, goles y un DT echado…

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Su primer superclásico no fue uno más. El 24 de mayo del 2000, tres minutos antes del cambio más esperado de la historia de Boca, Carlos Bianchi llamó a Sebastián Battaglia y le dio los primeros minutos de su carrera frente a River, en reemplazo de Gustavo Barros Schelotto. Faltaban 16 minutos. La revancha en la Bombonera por los cuartos de final de la Copa Libertadores estaba 1-0 gracias a un gol de Marcelo Delgado y, por el 1-2 de la ida en el Monumental, se encaminaba rumbo a los penales.

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Pero luego pasó lo que todos saben lo que pasó: el Virrey mandó a la cancha a Martín Palermo, en su regreso tras la operación de rodilla y el Tolo Gallego no pudo hacer lo mismo con Enzo Francescoli pese a su burlona frase en la previa.

A los 84 minutos llegó el segundo gol de Boca con un penal convertido por Juan Román Riquelme y a los 90 minutos, el histórico muletazo del Loco, luego de un desborde y pase atrás de… un joven Battaglia, que dio la asistencia más famosa de su exitosa carrera en el club.

Boca terminaría ganando la Libertadores y después, cerca de fin de año, la Intercontinental frente al Real Madrid.

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Hoy, a poco más de 21 años de ese superclásico que quedó para la historia, Battaglia está frente a un nuevo debut contra River. “La sensación siempre es muy linda. Ya lo disfruté como jugador y ahora me toca disfrutarlo desde otro lugar, con otras responsabilidades. Es una semana muy especial”, dijo Seba luego de la victoria por 1-0 frente a Colón.

Las responsabilidades de las que habla Battaglia no son menores. Es su equipo, toma decisiones por todos, elige los protagonistas y define el planteo. El técnico se juega siempre más que los futbolistas. Y en su caso además también pone en juego la confianza otorgada cuando le dieron el cargo hasta diciembre con grandes posibilidades de continuar más allá…

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Como jugador, jugó 12 superclásicos oficiales, con cinco victorias, cuatro empates y tres derrotas. Además de la asistencia más famosa, hizo dos goles de cabeza. Uno el 2-0 del 9 de noviembre del 2003, en el superclásico del gol del brasileño Iarley en Núñez, con ese equipo de Bianchi que venía de ganar la Libertadores y luego superaría al Milan en Japón. Y el otro, el 4 de mayo del 2008, en un triunfo 1-0 en la Bombonera tras un centro de Riquelme.

Battaglia y su gol a River en el Clausura 2008.

Battaglia y su gol a River en el Clausura 2008.

Battaglia y su gol a River en el Clausura 2008.

Battaglia y su gol a River en el Clausura 2008.

También disputó 11 partidos amistosos contra River, con seis triunfos, dos empates y tres derrotas, con dos goles y una tarjeta roja. Por más que no fueran por los puntos, el primero de sus dos festejos fue el 9 de febrero del 2000, en una victoria 2-1 con una formación juvenil (un clásico del Virrey en los veranos) que más ni menos terminó con el ciclo de Ramón Díaz como entrenador millonario y confirmó que no hay superclásicos amistosos.

De cabeza en el Monumental, en el 2003.

De cabeza en el Monumental, en el 2003.

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“No me cambia en nada la ansiedad, es la misma que tenía cuando jugada”, aseguró el León en la previa de este primer superclásico como DT.

Ahora, Battaglia llega a esta visita al Monumental para defender su invicto de siete partidos en el campeonato, con cinco victorias y dos empates. Pero también llega para defender lo conseguido por Miguel Ángel Russo, su predecesor que supo complicar a River, salió vencedor de los duelos tácticos con Marcelo Gallardo y lo eliminó por penales en los últimos dos cruces mano a mano, uno por la Copa de la Liga y otra en la Copa Argentina que se encuentra en disputa.

De aquel joven mediocampista a este joven entrenador. Serio, maduro, sereno, tranquilo. Siempre igual. Para adentro y para afuera. “Son semanas para disfrutar, un clásico es algo muy lindo y encima esta vez te da la oportunidad de que vuelve a hacer con público”, completó, como si estuviera dando un mensaje también para sus futbolistas. Porque de disfrutar en superclásicos, Seba algo sabe…

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