Los superávit y el déficit de River en la previa del Súper

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No es tan sencillo encontrar el balance perfecto. Hace una década éste se vendía en pulseritas de colores. Ya no. River, quizás el equipo más regular de los últimos siete años en la Argentina, lo está sufriendo: el recambio 2021 forzó una metamorfosis kafkiana que todavía no está del todo completa. Y entonces, en plena transformación, queda preso de contradicciones: cuando rima con lo ideal le cuesta ganarle a un Arsenal bien cerrado, pero en su versión terrenal es capaz de aguijonear con letal contundencia, como frente a Newell’s o versus Central Córdoba. Una valencia importante en vísperas de un superclásico, partidos que por default exigen efectividad.

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Es por eso que mientras busca su forma perfecta este reformulado River del Muñeco sigue siendo protagonista. Sus números cierran. Y explican su segundo lugar, con aspiraciones de título local para triturar el pagaré liguero: el equipo sigue siendo el que más goles marcó en esta Liga Profesional de Fútbol, con 26, por encima del líder Talleres y de Lanús (ambos con 22 cierran el top 3). Y logró celebrar el 15,8% de los 165 remates que intentó.

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Sin embargo, esa media fue superada en dos de los últimos tres encuentros, en los que aprovechó mejor su contundencia en el arco rival: en el 4-1 frente a Newell’s terminaron en gol el 18% de los remates -incluyendo los desviados- y frente a Central Córdoba (3-1), el 20%. Valores promedio que son superados en la estadística individual por los jugadores más desequilibrantes: Julián Álvarez, Braian Romero, Nico de la Cruz y Carrascal. Autores de 17 de los 24 goles del equipo en la LPF.

La estadística de los futbolistas más efectivos de River.

La estadística de los futbolistas más efectivos de River.

La capacidad que han tenido para capitalizar las situaciones generadas le han permitido a River resolver encuentros en los que no se sintió cómodo, como en Rosario o Santiago. El Araña es el más destacado entre los titulares: supera la media de eficiencia en los remates con un 25% de aciertos (cinco goles, 20 remates), por encima de Romero (5G, 21,7%), De la Cruz (4G, 21,4%) y Carrascal (3G, 21,4%).

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Ahora bien, River también siente un déficit: el del juego. La tasa de aciertos le pone make up al problema de base de un equipo que sigue intentando infructuosamente compensar la baja de su gran pensante, Ignacio Fernández. El equipo depende de lo que pueda ofrecer Enzo Pérez desde el primer pase o el criterio para mover los hilos, o DLC a partir de algún arranque o pase vertical preciso. Sin embargo, las variables de recambio (Paredela, Palavecino) no pesan como Gallardo lo necesita. Por eso se entiende que el deté siga insistiendo en su búsqueda. Porque la efectividad -algo que tanto se le reclamaba a este River- es tan importante como volátil. Y aunque los números cierren en parte gracias a ella, no debe ser la única salida. Mucho menos cuando enfrente está Boca. Entonces, ¿es mejor insistir con la estética o es preferible resignarla por encima de la efectividad? ¿Qué pone en la balance?

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