“Empecé como pasante con Bielsa”

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Borombombóm, borombombóm, es el equipo del traductor!”. El cantito retumbó con fuerza en el estadio Mario Kempes de Córdoba, luego de que Godoy Cruz eliminara a Racing de la Copa Argentina. Los futbolistas del Tomba, que sorprendió al mundo del fútbol con su juego ambicioso, le dedicaron las estrofas a Diego Flores, el padre de la criatura. ¿Quién es este técnico de 40 años que hasta hace poco ayudaba a Marcelo Bielsa oficiando como traductor? Cordobés, amante del fernet, el cuarteto y el asado, el joven entrenador contó su historia en una larga charla futbolera con Olé.

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-¿Cómo fue que conociste a Bielsa?

-En 2013 viajé a Europa para estudiar inglés y francés. Estuve en Irlanda y luego fui a Francia. En ese momento sonaba que Bielsa iba a ir a dirigir al Marsella y un amigo viajó a un pueblo cercano a Rosario, que era donde se juntaron Marcelo y su cuerpo técnico para planificar todo. Él, a través de un contacto, nos comunicó con alguien del equipo de trabajo de Bielsa. Empecé como un pasante, con colaboraciones, llenando planillas. Me dieron un espacio para formarme, crecer y lo tomé con mucho compromiso. El trabajo fue valorado y poco a poco fui pasando de pasante a asistente técnico. Fueron seis años al lado de ellos, en los que estuve en dos procesos profesionales: Lille en Francia y Leeds United en Inglaterra. Antes, en Olympique de Marsella estuve como pasante.

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-¿Cómo es trabajar con Marcelo? No debe ser fácil seguirle el ritmo…

-Es un lujo y un honor. Lo puedo resumir en esas dos palabras.

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-¿Qué fue lo más te marcó de Bielsa?

-El ejemplo de hacer lo que se dice. La pasión y la capacidad de gestión y, principalmente, su gran calidad humana. Me mejoró como persona ese grupo de trabajo.

-¿Por qué creés que deja una huella tan profunda en sus dirigidos y ayudantes?

-Por cómo es como ser humano. Los principios y los valores que tiene su grupo de trabajo son su gran bandera. Son embajadores del país y hay que darles un gran valor.

-¿Qué tan importante son esos valores que trascienden lo futbolístico?

-Va todo de la mano. Si ustedes son mejores personas, también serán mejores periodistas. Mi hermano es comerciante y, si es mejor persona, será mejor comerciante. La gestión de un grupo humano es un pilar fundamental, porque si eso no se gestiona bien, ¿cómo hacés para que los jugadores crezcan?

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Flores, en el entrenamiento: habla mucho con los jugadores. (Foto: Prensa Godoy Cruz)

Flores, en el entrenamiento: habla mucho con los jugadores. (Foto: Prensa Godoy Cruz)

-¿Qué te genera cuando se te etiqueta como el traductor de Bielsa? ¿Te molesta o la llevás con orgullo?

No me siento para nada menospreciado. Muy lejos de eso. Me lo tomo con simpatía. Más si viene del lado de los jugadores. No soy traductor. Lo digo por respeto a los que hicieron la carrera y estudiaron duro. Es más, tengo un amigo que sí lo es y sé lo que ha estudiado para lograrlo. Yo estuve en dos procesos profesionales y solamente en el segundo año del Leeds di una mano tratando de interpretar a Marcelo y pasarlo al inglés. Mi inglés nunca se terminó de consolidar. Obvio que porque logramos el campeonato hubo mucha prensa y es natural que se me tilde de traductor, más allá de que solamente hice lo que se me pidió en ese momento para colaborar con Marcelo.

-Era pegadiza la canción que armaron los jugadores…

-Sí, tuvo mucha repercusión. Como te digo, lo tomo con simpatía, no me siento menospreciado para nada.

-Jugaste en ligas amateurs. ¿Tenías la ilusión de ser profesional?

-Jugué hasta los 30 años, terminé en la liga de San Francisco de Córdoba. Siempre soñé con ser futbolista, pero paralelamente trabajaba y estudiaba, entonces nunca tuve claridad en la meta ni hice lo que tenía que hacer para llegar. En cambio, como entrenador sí tuve muy clara la meta y lo que tenía que hacer para alcanzarla.

-¿De qué jugabas?

-Empecé como segunda punta, después hacía el carril y terminé en el medio, como volante de contención y mixto. Llegué a jugar diez años en las ligas de Córdoba.

-No llegaste a ser profesional como jugador. ¿Dirigir ahora a un equipo de Primera es una caricia al alma?

-Totalmente. Creo que hice un gran paso como asistente, fue un lujo, un regalo de la vida. Traté de valorarlo, con mucho respeto y trabajo. Y ahora la vida me vuelve a sorprender, me da esta oportunidad. Creo que tengo un gran espíritu docente, una gran vocación de enseñar. No me considero un líder nato, pero sí tuve mucha intriga por el tema del liderazgo y para aprender.

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-¿En qué momento decidiste lanzarte como solista en esto de ser entrenador?

-Yo soy un soñador y un optimista nato. Desde los 24 años siempre dije: “Quiero ser entrenador profesional”. El hecho de haber tenido tanta estimulación en los procesos profesionales que me tocó como asistente hace que ese profesional que uno lleva adentro vaya despertando cada día más. Llega un momento en el que el cuerpo lo pide y cada día me iba distanciando más del rol que ocupaba. Fue ahí cuando empecé a soñar con esa independencia, esas ganas de encabezar un proyecto.

-¿En tu proceso de formación tuviste una charla con Pochettino?

-No tuve charlas con él de fútbol, pero en enero de 2014 me fui de Dublin a Southampton a ver entrenamientos del grupo de trabajo de él. Y muy generosamente me invitaron a ver tres entrenamientos y un partido. El solo hecho de que me hayan tratado muy bien me estimuló mucho a seguir soñando.

-¿Qué cosas incorporaste de las experiencias vividas con Bielsa?

-Bueno, imagínate que estuve mucho tiempo al lado de Marcelo y del grupo de trabajo que lo rodea, que tiene mucha jerarquía. Y eso creo me ha dado muchos recursos, herramientas y principios para poder trabajar. Ha sido una experiencia vivida que creo haber capitalizado. Pero no solamente con eso se puede generar una gran proyecto, sino que hay que pasar también por la experiencia como entrenador principal.

-¿Estás en el detalle como Bielsa?

Bueno, he mamado mucho de eso, pero es muy difícil estar a la altura de él. Es uno de los grandes entrenadores del mundo y va a ser por muchos años una referencia para el entrenador argentino y mundial. Yo estoy muy lejos de ese nivel. Soy consciente de que estamos en una racha, un primer impacto. Y no hemos logrado nada. Todavía no hemos consolidado el proceso. Recién empezamos. Estoy lejos de ese nivel de detalle, aunque obviamente el hecho de haber experimentado eso me dejó referencias de qué mirar, qué cosas son importantes.

Bielsa y Diego Flores.

Bielsa y Diego Flores.

-Se vio un Godoy Cruz con una propuesta muy ofensiva ante Racing. ¿La idea es armar un equipo que les juegue a todos de igual a igual?

-Nosotros teníamos una cuenta pendiente de lo que había dejado el partido con Sarmiento, que bajo un momento de tensión atacamos mucho directo, aunque lo llevamos bien. Nos consolidamos un poco más en lo defensivo pero quedó en momentos de tensión seguir intentando jugar a la pelota. Creo que en este partido quizás nos faltó un poquito más en lo defensivo en el segundo tiempo, pero en lo ofensivo estuvimos uno o dos puntos arriba. Cada partido va dejando cosas. Estamos muy enfocados en el trabajo y en el crecimiento para que esta idea que describiste vaya creciendo.

-¿La idea de juego se puede imponer ante cualquier adversario o es necesario adaptarse al rival?

-Vos viste que es fútbol. Contra Racing, un rival de una gran jerarquía, impusimos nuestro juego por momentos y por otros ellos se impusieron por esa jerarquía. Nos hace falta más trabajo para imponer el nuestro por 90 minutos.

-¿Cómo es tu metodología de entrenamiento? ¿Práctica larga, charla y videos?

-Son entrenamientos de no más de una hora y media, salvo los primeros en los que necesitábamos conocernos más. Utilizamos mucho los videos porque al jugador le sirve verse.

-¿Cómo se convence a los futbolistas de que se puede imponer condiciones a equipos con más recursos económicos?

Hay equipos chicos que asumen la inferioridad y parten de esa premisa. Otros, en cambio, se creen en condiciones de protagonizar. Yo creo que para convencer a un plantel tiene que haber fundamentos sólidos. Uno no puede convencer a un equipo de jugar bien si no cuenta con los recursos para hacerlo. En cambio, cuando un plantel por más que no tenga recursos económicos, tiene jugadores de buen pie, se puede. Después, todo lo que es la cohesión grupal, la intensidad, el despertar la pasión que cada uno lleva adentro y potenciarla hace que tengas más posibilidades ante estos equipos que tienen más billetera y mejores condiciones generales.

-¿Cómo te gusta que juegue tu equipo?

Me gustaría armar un Godoy Cruz que compita a un gran nivel durante todo el partido, que suba de categoría y que esté a la altura en una competición mayor: ya sea jugar Copa Libertadores, una final de Sudamericana, una final de campeonato. La meta es armar un equipo que sostenga la intensidad, la intención de juego y que salgamos del nivel que estamos, peleando abajo, para competir en un nivel superior con esas dos premisas: intensidad y fútbol.

-¿Hay un equipo en la actualidad que represente a la perfección estos conceptos?

-Me identifican los equipos que viven el partido al 100 por 100 los 90 o 120 minutos. Por eso, me gusta mucho ver los Mundiales. Ahí los jugadores no especulan, no escatiman esfuerzos si tienen que hacer un regreso porque está defendiendo su camiseta y lo está mirando todo el país. Yo trato de transmitir un poco eso. Hay que crear un clima interno mental para vivir los partidos de esa manera, que el jugador salga de la zona de confort, del esfuerzo acostumbrado para crecer día a día.

-¿Alguno del plantel del Tomba te sorprendió?

-La mayoría. Me di cuenta de que no sé nada de fútbol. Llegué al club y me di cuenta de que material para pelear hay. Estoy sorprendido para bien, en estos cuatro partidos he visto muy buenos jugadores en los rivales. La propuesta nuestra consiste en tomar riesgos, quizás está vinculado con la inconsciencia o con mi juventud. Pero queremos crecer futbolísticamente tomando riesgos.

-¿Por qué decís que te diste cuenta de que no sabés nada de fútbol?

Quizá fue una exageración. A veces uno piensa que sabe, pero cuando hacés un mal diagnóstico y eso te cambia la concepción que tenés de las cosas, eso me hace pensar en la frase “sólo sé que no sé nada”. Obvio que algo sé, pero no es ni un 10% de lo que voy a saber de acá a tres años.

-¿Revolucionaste un poco a Godoy Cruz?

-No, estamos muy lejos de eso. Acá no hay ninguna revolución, lo que hay es una intención de que rápidamente todos vayan creciendo a partir de una propuesta que implica tomar riesgos.

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