El real desafío de la vuelta de los hinchas a las canchas

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El desafío de la vuelta del público a las canchas va incluso más allá de la evolución de la situación sanitaria del país. Si bien no hay ninguna duda de que los cuidados deben continuarse con los protocolos necesarios, algunos clubes se encuentran de nuevo ante un escenario difícil: definir quiénes son los que podrán ir a los estadios. Y en especial, los grandes quedarán más expuestos a la hora de resolver el problema, porque está claro que en varios casos habrá más demanda que oferta.

Son muchas las instituciones que, con la mitad de aforo habilitado, no tendrán problemas para decidir a quiénes les levanta la barrera para disfrutar en vivo del partido de sus amores. El conflicto aparece cuando por la dimensión de la cantidad de socios y abonados, haya que elegir entre ellos y los “hinchas caracterizados”, ese eufemismo usado en lugar de barrabravas. ¿Quién tendrá prioridad? Mismo con la Selección vs. Bolivia, hubo algunos incidentes entre esos hinchas…

La situación no es nueva: los dirigentes no le encuentran la vuelta y entonces los barras resultan ser una pandemia interminable, es un secreto a voces dentro de la Liga Profesional. Y las primeras señales que se dieron en algunas canchas no fueron alentadoras. Cuando se habilitó la entrada de “allegados” -otro hermoso eufemismo-, se sumaron hechos miserables de hinchas insultando, peleándose entre ellos y hasta con gritos xenófobos como el sábado pasado en Tucumán.

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Sin exagerar en el optimismo ni pecar de ingenuos, no hay muchos países (¿hay?) que sostienen esto de jugar sin hinchas visitantes. ¿Tan utópico es pensar que pueda ser posible en la Argentina? ¿Por qué no apostar por más? ¿Por qué resignarse a la voluntad de los que no deberían estar en un estadio? Depende de todos, arrancando por vos, por vos y por vos: viviendo el fútbol como un espectáculo, una fiesta.Apasionada, sí, pero fiesta al fin.

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