Battaglia, con el celular de Bianchi

0
76


La frase la patentó César Luis Menotti, pero quien mejor la llevó a la práctica fue Carlos Bianchi, el DT más ganador de la historia de Boca y principal referente del actual entrenador xeneize.

Mirá también

Mirá también

Mirá también

Para el Virrey, el secreto del éxito pasaba por el pragmatismo y la practicidad: “El inodoro en el baño y la heladera en la cocina”. Ubicar a cada jugador en la posición que mejor le sienta y mantener a todo el plantel contento más allá de a quién le toque jugar de entrada y a quién esperar afuera.

Y Sebastián Battaglia parece destinado a seguir los pasos de su mentor. ¿En los resultados? Está por verse. Por lo pronto, sí en cuanto a la metodología de trabajo, el modo de gestionar la riqueza del plantel y la manera de plantear los partidos, con el foco puesto en el arco rival sin dejar de lado la firmeza defensiva.

El triunfo del sábado en Tucumán sintetizó parte de ese libreto: Battaglia hizo siete cambios (todos puesto por puesto), lo fue a buscar y Boca se trajo tres puntos que lo acomodaron en la tabla. Mañana, el León afrontará la primera “final” de su era y luego vendrán Colón y el Superclásico. ¿Le pegará un llamado al Virrey?

Mirá también

Mirá también

Lo que queda claro es que, así como Bianchi tenía el celular de Dios, Battaglia tiene el celular de Bianchi. ¿Hablan? Cada tanto, contó el DT. Pero cada palabra cuenta. En 30 días, el León logró imprimirle su propia impronta al equipo y fue tachando los tres primeros objetivos trazados al inicio del ciclo: plantarse de igual a igual en todas las canchas, recuperar la confianza del grupo y que todos los jugadores se sientan importantes.

“Entran 11 a la cancha y uno tiene que tomar decisiones, pero todos están para tirar. Yo también cuando era jugador quería jugar y estaba en el banco. Pero a veces, el del banco es más importante que el que entró. Si todos entienden eso, sacaremos cosas buenas”, resaltó Battaglia luego del 2-1 en Tucumán, en referencia a la buena actuación de Lisandro López, un jugador que perdió el puesto sin motivos y hoy corre detrás de Marcos Rojo. Mañana, de hecho, López volverá a ir al banco y el ex Pincha recuperará su lugar.

Bianchi con Clemente y Battaglia detrás.

Bianchi con Clemente y Battaglia detrás.

Juntos

Battaglia y Bianchi compartieron cuatro años y medio en Boca. De mitad del 98 a diciembre del 2001 y el 2003 de principio a fin. En ese lapso, Battaglia jugó 108 partidos y ganó ocho de sus 17 títulos en el club: Clausura 99; Aperturas 2000 y 2003; Libertadores 2000, 2001 y 2003 e Intercontinentales 2000 y 2003. Y aunque no siempre tuvo el deseo de ser DT, Battaglia fue un alumno aplicado del Virrey. Prolijo, metódico, rara vez se salía del libreto. Y a su modo fue sacando lo mejor de cada DT.

De Bianchi también heredó la simpleza. Cuatro en el fondo, tres volantes, un creativo y dos delanteros: uno por adentro y otro por afuera. El 9 no se negocia. La predisposición y compromiso con el grupo, tampoco.

Mirá también

Patronato será el primer partido definitorio en la era Battaglia. Un rival al que enfrentó justamente en el inicio de su era y al que pudo vencer sobre la hora con un gol de cabeza de Luis Vázquez, el nuevo optimista del gol. Esta vez, sin embargo, será a todo o nada: un triunfo lo mete en semis contra Argentinos o San Telmo. Una derrota significará una vía de acceso menos a la Libertadores 2022.

 Y luego vendrán Colón en la Bombonera y River en el Monumental, un clásico que definirá buena parte de la suerte del Xeneize en el campeonato. Con el librito de Bianchi en la mano, Battaglia buscará salir airoso de estas primeras semanas decisivas de su ciclo y seguir dándole forma a un equipo que gana, crece y sueña en grande. El número del Virrey ya lo tiene. ¿Hará falta otro llamadito?

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here