una suspensión con tintes políticos

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partido suspendido gentileza

Este papelón es un antecedente importante para reorganizar las Eliminatorias mientras dure la pandemia. Brasil se expone a sanciones de FIFA y Conmebol y AFA busca que Argentina quede exento de responsabilidades. Foto: gentileza

La suspensión bochornosa  del clásico sudamericano entre Brasil y Argentina también tiene que observarse desde los lentes de la política y sus oscuros entramados, donde los únicos perjudicados son los propios futbolistas.

También ellos son víctimas de este papelón. Y sobre todo porque deja abierto un tendal de posibilidades pasibles a sanciones a modo de antecedentes que no podrán aportar una solución eficiente ni pareja. Pero cuando la política y los combates ideológicos meten la cola, todos los protagonistas son rehenes.
A saber: los jugadores argentinos que militan en Inglaterra (Cristian Romero, Emiliano Buendía, Emiliano Martínez y Gio Lo Celso) no fueron detenidos en la aduana. Ni en Migraciones. Ni en la concentración del hotel ni en el colectivo camino al estadio Arena Do Corinthians.

La reglamentación sanitaria indica que cada individua que provenga de Reino Unido deberá realizar una cuarentena obligatoria, pero en este caso primó un estado de excepción ya que FIFA y Conmebol avalaron la excepción a raíz de la rigurosidad del entrenamiento en “burbujas”.

Pero para dar el golpe preciso, necesitaba ser mediático: por eso esperaron hasta los 5 minutos del primer tiempo para realizar la invasión y suspensión del “jogo” ante los ojos del mundo. Uno de los clásicos más importantes hizo el ridículo ante los ojos del mundo.

¿Falsearon la información? Es información pública, de hecho cada jugador y cada club notificaron la salida de cada uno. Es decir, hubo puesta en escena también de Anvisa (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria), organismo sanitario autárquico independiente del Estado Brasileño, que tuvo su revancha ante el presidente Jair Bolsonaro.

¿A qué se debe esta respuesta? Joao Doria, gobernador del Estado de Sao Paulo, mantiene claras diferencias con el mandatario, pero en rigor de la verdad, Anvisa es enemiga del Estado Nacional.

El año pasado este organismo aprobó la  vacuna Coronovac para empezar a inocular a los ciudadanos por encima de la determinación del propio Bolsonaro, quien manifestaba reticencias ante esta vacuna. Hubo represalias de todo tipo ante Anvisa y este encontró la gran posibilidad de armar escándalo.

Barra Torres, titular de dicha Agencia, siempre fue crítico de la política sanitaria de Brasil. Dichas diferencias a modo de partido de fútbol se disputaron en un estadio pero con las Eliminatorias y los jugadores como títeres de la disputa.

Por eso, Sao Paulo se negó a ser sede de Copa América en la edición pasada donde Argentina levantó el trofeo, por ser contrarios a la voluntad de Bolsonaro.

Seguro habrá muchos vericuetos desconocidos y que saldrán a la luz, como buscando alguna responsabilidad de los futbolistas argentinos pero claro está de que hubo varias oportunidades para hacer saber la “inhabilitación” de los jugadores en cuestión aunque de fondo hay un tiro por elevación al estadio Nacional.

¿Habrá alguna reacción contra Argentina por haber ganado la final? Suspicacias hay de todo tipo, pero no habría que dejarlas pasar por alto. No obstante, dicho papelón es un antecedente importante para reorganizar las Eliminatorias mientras dure la pandemia. Brasil se expone a sanciones de FIFA y CONMEBOL y AFA busca que Argentina quede exento de responsabilidades.

¿Se reprogramará el juego? ¿Le darán por perdido a Brasil? ¿Argentina como queda parado en todo esto? En ámbitos de Conmebol todo puede pasar, sobre todo con las influencias de la “Verdeamarelha”, pero en FIFA este asunto no quedará en el olvido y habrá sanciones y responsables, de eso no hay duda.



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