Ponzio, regreso tras 122 días y su futuro…

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La estadística le computará un puñado de minutos, no mucho más de cinco pelotas tocadas, una recuperación… Pero el 15 de septiembre de 2021, en la goleada 4-1 de River a Newell’s por la Liga Profesional, quedará marcado por otra cosa en la carrera de Leonardo Ponzio: a los 39 años, el histórico volante volvió a jugar, después de 122 días de ausencia. Y es para celebrar.

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No se ponía la banda roja desde el 16 de mayo, el día de la eliminación por penales contra Boca, por la Copa de la Liga, en un River diezmado por un brote de coronavirus, que luego lo afectó también a él y con consecuencias: cuando estaba para volver a entrenarse, los estudios detectaron una miocarditis producto del Covid. Ese parate obligado también lo hizo perderse la pretemporada y terreno en la consideración de Marcelo Gallardo.

El esperado regreso

Pero con 39 años, el nacido en Las Rosas no bajó los brazos y se puso a punto. Ya había ido al banco la fecha pasada, ante Independiente. Y este miércoles, cuando el reloj marcaba 41 minutos del segundo tiempo, y con la chapa ya sellada en 4-1, el técnico lo mandó a la cancha por De la Cruz y Ponzio sumó su partido 351 en el club, justo en cancha de Newell’s, el equipo que lo vio nacer y donde los hinchas -cuando podían ir a la cancha, claro- lo silbaban porque no le perdonaron que nunca haya vuelto.

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¿Y ahora, Leo?

Más allá de que tratará de seguir sumando partidos, seguramente ingresando desde el banco, se le viene una decisión fundamental. Al volante se le termina el contrato el 31 de diciembre y duda en si extender su carrera o retirarse. La dirigencia está abierta a ofrecerle la continuidad. Y los compañeros están haciéndole la cabeza para convencerlo de que siga seis meses más y Ponzio está a punto de aceptar. Aún ruge el León.

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River y una goleada de locos

¿Cómo se explica esta goleada de River en Rosario? Básicamente por Julián Álvarez. Y un poco, también, por Marcelo Gallardo. El cordobés jugó a contramano del equipo. Pero en el buen sentido: como le había sucedido en la derrota contra Godoy Cruz, JA9 fue el único que sostuvo a River en el que probablemente haya sido el partido con más errores no forzados de sus compañeros en lo que va de la temporada. El CARP se complicó solo constantemente, le dio -literal- pases gol a Newell’s durante todo el primer tiempo y buena parte del segundo, le costó tener la pelota y dar más de dos pases seguidos en ese tramo y si no le hicieron más goles fue porque su rival no estuvo fino para definir a la altura de un Scocco que, como no podía ser de otra manera, hizo un golazo y fue la bandera del conjunto de Gamboa.

River agrandó a un NOB que con el juego de este miércoles sacó apenas dos puntos sobre 18. Y Julián Álvarez lo volvió a achicar. Dejó chico al rival, pero más chiquita dejó a la pelota: el pibe de Calchín pasó de Araña a Spiderman, fue un superhéroe en el Parque y el jugador más claro de la cancha. Hizo todo, absolutamente todo, bien, con una técnica para definir en sus dos goles, para los controles (¿cómo hizo para desinflar con una pincelada el ladrillazo que le había tirado, buscando el arco, Angileri?), para asociarse con dos asistencias de lujo cuando no había claridad. Dos gritos, dos pases-gol: Julián es de otra categoría y cada vez queda más claro, así como cada vez será más difícil retenerlo.

Los videos de la goleada de River

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