El Canalla perdió ante Bragantino y quedó eliminado de la Copa

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La pelota, en la mitad de la cancha, salió impulsada de sobrepique por el pie zurdo de Artur. Bombeada, tomó vuelo y Broun, que corría desesperadamente hacia el arco, la vio caer delante de sus ojos rumbo hacia el gol. La impotencia que sintió el arquero en tiempo de descuento fue el resumen de la que sufrió Central por no haber podido cristalizar en el marcador la superioridad que supo alcanzar en el juego a lo largo de casi todo el duelo.

El golazo del brasileño le puso la firma al triunfo de Bragantino, aunque poco antes de esa gran resolución ya parecía juzgada la eliminación del Canalla. Después llegó un final fue muy caliente con tumultos entre los protagonistas e intercambio de insultos, todo originado cuando los jugadores de Central estallaron contra  Ramires, supuestamente por alguna actitud -no quedó claro cuál- que les molestó y mucho.

Central puso corazón, empuje, audacia. Jugó con autoridad, insistencia, entrega física. Su necesidad no le daba lugar a las especulaciones tras perder 4-3 en la ida. Tuvo todo aquello, pero no los goles. Lo urgía meter dos; ni siquiera pudo anotar uno. Entonces, se quedó afuera de la Sudamericana ante un rival muy reducido con relación a lo que había mostrado en la apertura de la serie. Aunque así y todo, Bragantino tuvo chances de convertir, cabezazo en un palo incluido. Esas opciones crecieron sobre todo cuando los rosarinos buscaban, más expuestos, en la parte final del encuentro.

El Canalla se plantó en Brasil con la ambición que la coyuntura le exigía. Manejó la pelota y logró dominio territorial. Ganó en el medio con una gran tarea en el quite de Ojeda. Lastimó por el centro con Vecchio. Desplegó las alas ofensivas por las bandas con sus laterales. Apretó en terreno ajeno, buscó de todas las formas. Con tiros desde afuera, desbordes, juego interno. ¿Y en qué falló? Al momento de resolver afuera del área o en las definiciones ante situaciones claras.

A medida que transcurría el partido, el Canalla se repetía en centros que eran devueltos por los dos centrales rivales o los volantes que se metían en una defensa cerrada. Con Central lanzado, Bragantino abrió bien los ojos cuando encontró espacios. Y llegó le bomba de Artur para darle un mazazo final a Central.

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